
ENTREGA IV
El mapa de las trayectorias
Por Mayca Romero Sánchez de la Campa, activista feminista
Cuando terminé el primer mapeo de las veintidós universidades, pensé que había llegado al final de una etapa de la investigación. Tenía el mapa, los nombres, los carteles, los programas y los expedientes. Creía que el siguiente paso consistía simplemente en seguir ampliando aquella lista.
Me equivocaba. El mapa no había terminado la investigación; acababa de cambiar de dirección.
Durante meses había trabajado como quien recompone un puzle del que alguien ha ido escondiendo las piezas. Universidad por universidad. Cartel por cartel. Jornada por jornada. Mi objetivo era reconstruir cómo el discurso regulacionista había conseguido entrar en la universidad pública española. Necesitaba saber quién organizaba aquellas actividades, qué profesorado la impulsaba, qué asociaciones aparecían detrás y qué había ocurrido cuando las feministas respondimos públicamente a aquella ofensiva.
Las tres primeras entregas de esta investigación nacieron de esa necesidad: pusimos los puntos sobre las íes con el ensayo de choque en A Coruña, destapamos la arquitectura del fraude financiada desde 2006 y levantamos el registro de los nodos que operan como una franquicia ideológica. Poco a poco, los nombres comenzaron a repetirse. Pensé que aquel era el gran descubrimiento.
No lo era.
El verdadero cambio llegó cuando dejé de estudiar cada campus como un espacio aislado y extendí toda la documentación sobre la misma mesa. Ya no tenía delante únicamente un mapa de facultades; tenía manifiestos, listas de firmantes, expedientes y nombres cruzados.
No apareció una universidad número veintitrés, ni un documento oculto. Simplemente, al cruzar la información, los mismos rostros dejaron de aparecer únicamente como profesorado: empezaron a surgir como firmantes de manifiestos, integrantes de asociaciones y activos operadores en espacios de participación política.
Lo que tenía delante ya no era un mapa académico. Era la cartografía exacta de una red de complicidades. Bajo el proyecto de #LaBrujula, el rumbo de esta auditoría da un giro firme. Ya no vamos a limitarnos a las paredes de las aulas ni a detenernos únicamente en quienes dan esas charlas o firman los manifiestos; vamos a seguir el rastro de los verdaderos artífices. De quienes conectan la cátedra, el activismo y los despachos de poder.
Hasta ese momento había pensado que el mapa servía para localizar lugares. Me di cuenta de algo mucho más importante: la brújula marca un cambio de camino que nos guía hacia otra parte que no son las universidades.
Aquel descubrimiento cambió por completo mi forma de investigar. Las universidades solo han sido el escenario visible, el escaparate donde el discurso se presentaba ante los estudiantes. Pero el origen nunca estuvo en las aulas.
Había empezado la investigación por el final, analizando las consecuencias en los campus. Siguiendo la pista de #ElInfiltrado, si quería responder a la pregunta que cruza esta serie, ya no podía limitarme a estudiar quién abría las puertas de las universidades. Tenía que averiguar quién había construido el camino para llegar hasta ellas.
Porque las puertas nunca se abren solas.
La investigación continúa.



