Los planes de ampliación de los cuatro aeropuertos españoles con mayor tráfico supondrán un aumento de 35 millones de toneladas de CO₂
- Las ampliaciones de capacidad previstas en veinte de los aeropuertos más grandes de Europa triplicarán en tan solo siete años el límite de emisiones para limitar el calentamiento global a 1,7 °C, según un nuevo informe de Transport & Environment (T&E).
- Las reducciones de emisiones derivadas del uso de combustibles alternativos o de mejoras en la eficiencia se verían ampliamente sobrepasadas por el incremento exponencial del número de operaciones.
- Los aeropuertos españoles, a la cabeza en el crecimiento de emisiones.
Ampliar aeropuertos y alcanzar los objetivos climáticos comprometidos por los Estados miembro de la UE son cosas incompatibles. Así se demuestra en un estudio de la organización europea Transport & Environment, a la que pertenece Ecologistas en Acción, que vaticina que el aumento previsto del tráfico aéreo en diez países europeos hará que cada aeropuerto supere entre dos y tres veces su presupuesto de carbono para conseguir el objetivo de limitar a 1,7 °C el calentamiento global.
Con las actuales previsiones de crecimiento del transporte aéreo, la aviación europea agotará este año el presupuesto de carbono del que dispondría el sector para mantenerse en el escenario de calentamiento del planeta por debajo 1,5 °C asumido en el Acuerdo de París. Y en 2033 agotaría el presupuesto para mantenerse por debajo de 1,7 °C.
En las principales ciudades europeas, entre ellas, Madrid, Londres, París, Lisboa, Dublín, Fráncfort y Bruselas, se están llevando a cabo o se han anunciado importantes ampliaciones de aeropuertos. Tanto las aerolíneas como los propios gestores de las infraestructuras aseguran a los Gobiernos que estos aeropuertos pueden ampliarse y transportar a más personas sin dejar de cumplir los objetivos climáticos de Europa, con la promesa de que los denominados combustibles sostenibles de aviación (SAF, en sus siglas en inglés) y las mejoras de eficiencia de las aeronaves reducirán las emisiones. Sin embargo, el análisis de T&E muestra que todos los aeropuertos superarán su presupuesto de carbono, aun usando combustibles de aviación sostenibles (SAF) y aviones más eficientes.
Denise Auclair, responsable de la campaña Travel Smart de T&E, lo explica así: “El aumento del tráfico aéreo mediante la construcción de nuevas pistas y la ampliación de las terminales anula cualquier beneficio derivado del uso de combustibles más limpios o de motores eficientes. Ninguna mejora tecnológica podrá cerrar esa brecha a tiempo. Después de las olas de calor, los incendios y las sequías de este verano, los gobiernos se enfrentan a una clara disyuntiva: pueden empeorar la situación aprobando ampliaciones que empeoren la emergencia climática, o actuar y detenerla ahora mismo”.
Los aeropuertos españoles lideran el crecimiento de emisiones en Europa
Las emisiones de la aviación en España están creciendo más rápido que en cualquier otro gran país europeo. Sin embargo, el Gobierno contempla la ampliación de 12 de sus aeropuertos más importantes, entre ellos, los de Madrid, Barcelona, Palma y Málaga. Estos cuatro aeropuertos representaron dos tercios (66 %) de las emisiones de los vuelos con salida de España en 2025.
Según el estudio, la ampliación de dichas infraestructuras supondrá la generación de 35 millones de toneladas (Mt) de CO₂ adicionales a las ya previstas, lo que equivale a las emisiones de toda la economía de Portugal en un año. Solo la ampliación de Madrid supondrá un aumento de 23 Mt de emisiones de CO₂ a lo largo de 25 años, superando el total de las emisiones del transporte aéreo en España en 2025.
Como consecuencia, cada aeropuerto agotará su presupuesto de carbono para limitar el calentamiento a 1,7 ºC a principios de la década de 2030, casi 20 años antes de lo previsto. Según la modelización realizada en el estudio, para mantenerse dentro de su presupuesto de carbono, cada aeropuerto tendría que reducir sus emisiones en torno a un 11 % anual.
En el ámbito europeo, son las ampliaciones de los aeropuertos de Lisboa y Oporto las que más sobrepasan (2,8 veces) sus presupuestos de carbono, seguidos de Dublín (Irlanda), con 2,6 veces. Los aeropuertos de Lisboa y Oporto, que juntos representan alrededor del 80 % de las emisiones de la aviación portuguesa, tendrían que reducir sus emisiones un 12 % cada año a partir de ahora, en lugar de ampliarse, si quieren mantenerse dentro de los límites climáticos nacionales.
De los diez países analizados, Portugal es el que presenta el mayor aumento de emisiones aeroportuarias en comparación con su economía: los 18 millones de toneladas adicionales de CO₂ que generará el nuevo aeropuerto de Lisboa previsto equivalen a medio año de emisiones de toda la economía portuguesa.
En el Reino Unido, las emisiones adicionales generadas por una tercera pista en Heathrow entre 2035 y 2050 equivaldrían a las emisiones de toda la economía de Croacia durante un año completo.
Una de las principales conclusiones del estudio es que no resulta posible ampliar aeropuertos si los Estados quieren mantenerse dentro de sus límites climáticos. Dado que las emisiones proceden de un presupuesto estatal compartido, cada tonelada adicional de emisiones generada por un aeropuerto por encima de su cuota en dicho presupuesto exige un esfuerzo adicional por parte de otros sectores como la industria, la agricultura o el de la energía.
Asimismo, existe un riesgo jurídico cada vez mayor, ya que los gobiernos que aprueben ampliaciones aeroportuarias podrían enfrentarse a acciones legales por incumplir sus obligaciones climáticas.
Por otro lado, un estudio reciente de T&E y la New Economics Foundation ha revelado que los argumentos económicos a favor de la ampliación de aeropuertos en la mayor parte de Europa Occidental ya no son válidos. Mientras tanto, las exenciones fiscales del sector de la aviación están agravando el problema de su crecimiento: combustible no gravado, billetes exentos del IVA y vuelos que solo están cubiertos de forma marginal por los mercados europeos de derechos de emisión.
Sin embargo, los gobiernos no necesitan inventar nuevos marcos normativos para hacer frente a estos retos. Los ejemplos del Reino Unido y Francia demuestran que un país puede definir un presupuesto nacional de carbono para la aviación o una hoja de ruta de descarbonización que incluya los vuelos internacionales, mientras que los Países Bajos han desarrollado y modelado límites vinculantes de emisiones de carbono a nivel de cada aeropuerto.
Teniendo en cuenta lo anterior, el estudio recomienda a los gobiernos la cancelación de las ampliaciones de aeropuertos y el establecimiento de presupuestos climáticos por infraestructura que sean compatibles con el Acuerdo de París. Asimismo, según el informe, los responsables políticos deberían poner fin a las exenciones fiscales del sector de la aviación y gestionar la demanda: en primer lugar, gravando adecuadamente el combustible de aviación, aplicando el IVA a los billetes e incluyendo todos los vuelos internacionales en el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea; y, en segundo lugar, ajustando la capacidad de franjas horarias de los aeropuertos a los límites de emisiones de carbono y reduciendo los vuelos más contaminantes y de menor valor social.
Pablo Muñoz, portavoz de Ecologistas en Acción, ha declarado: “El estudio demuestra que las soluciones tecnológicas y los nuevos combustibles son insuficientes por sí solos para reducir las emisiones del sector. Se necesita planificar una limitación y reducción progresiva de vuelos como instrumento real, no solo para alcanzar los objetivos climáticos, sino también para reducir otros impactos como la contaminación del aire, el ruido y la turistificación de territorios. La política de ampliaciones de aeropuertos del Gobierno nos lleva en la dirección opuesta”.



