El mismo prototipo de salva patrias con la misma receta dictatorial del “viejunocomunismorrecalentao” de igualar a todo el mundo en la puñetera miseria como opción de sociedad sin desajustes, resucitada del más profundo infierno gracias a Podemos y sucedáneos
Muchísima gente habrá que ya no recuerda o que, directamente, no tiene la menor idea de lo que fue el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional. Pues ese nombre, que pudiera haber sido fruto de cualquier guion de los Monty Python, era el nombre de la guerrilla que existió en El Salvador durante la década de los ochenta. Por supuesto, un grupo guerrillero muy mucho de izquierda como el propio nombre “Martí” nos hace intuir.
¿A qué viene la lección de historia centroamericana moderna? Pues a que hace no mucho, conocí a un señor que había sido parte bastante activa de este grupo paramilitar. Pero no estábamos en mitad de ninguna selva ni en una choza incómoda y pobre en medio de un poblado. Conocía este buen hombre en su casoplón de Cuernavaca, que es una de las ciudades con más millonarios de México, conocida como “La ciudad de la eterna primavera” por su maravilloso clima.
Como llegué ahí, otro día selo cuento. Pero la cosa es que, después de una muy agradable velada, la conversación empezó a girar en torno a la política, y nunca olvidaré el modelo que ese señor tenía en su cabeza y que pretendía replicar en todo el universo conocido.
Mirándome directamente, agarró su iPhone nuevecito y me dijo: “Yo tengo que tener este celular porque yo lo se usar, pero no le podemos dar uno como este a todo el mundo por que los pobres sólo lo utilizarían para ver porno”. Tan convencido estaba de ese modelo social que se pasó diez años pegando tiros y poniendo bombas para conseguirlo.
Comprenderán que, aunque hayan pasado unos añitos, no se me haya olvidado ni media coma de esa conversación, que ha vuelto a reverberar en mi memoria este fin de semana cuando he visto al señor Antonio Muñoz Molina, dirigiéndose al populacho desde el diario oficial “wokista” de la mañana, para decirnos exactamente lo mismo aquel señor del Frente Foribundo. A saber, que deberíamos volver a la escasez como modelo de vida colectivo para asegurarnos una supervivencia feliz sin posesiones, mientras en la foto lucía un Rolex de quince mil eurillos sentando en un sillón de diseño de otros tantos, en el estudio de su bonita casa a cuatro vientos.
El mismo prototipo de salva patrias con la misma receta dictatorial “viejunocomunismorrecalentao”, de igualar a todo el mundo en la puñetera miseria como opción de sociedad sin desajustes, resucitada del más profundo infierno gracias a Podemos y sucedáneos.
A todos menos a la élite de gerifaltes del poder y a sus palmeros, al más puro estilo del régimen criminal cubano, donde las mujeres y niñas jinetean con asquerosos que van allí de turismo sexual pero que en la Europa desnortada predican el discurso del “decrecimiento” (para los demássiempre) , que es la transformación que ha hecho el neolenguaje de “empobrecimiento”.
Yo empezaría a aplicarle la escasez y el decrecimiento al señor Muñoz Molina, y le quitaría el sillón que ostenta de manera vitalicia en la Real Academia de la Lengua, el de la “u” minúscula, como su minúsculo conocimiento del mundo en el que vive, que, aunque no tiene salario da mucho prestigio, para que empiece a saborear la escasez. Y también le quitaría unos cuantos premios de esos que le han dado, no se sabe muy bien porqué y la jugosa dotación económica que llevaran aparejadas. Tiene muchos, para qué quiere tantos. Escasez y reparto, compañero.
Por que cómo no para brindarle la oportunidad al señor Muñoz Molina de poner en práctica sus propias ideas y regalarle buen periodo de escasez en la cola del paro, o de cualquier otro subsidio de limosna institucional que el gobierno al que adula reparte, no como derecho de la ciudadanía, sino como dádiva graciosa del líder salvador a los que todos estos adoran por un plato de lentejas, un Rolex o un chalecito en Galapagar
De dinero y relojes no sé, pero de neuronas sanas sí que va justito el Sr. Muñoz Molina.



