Pues resulta que ahora Puigdemont y Otegui conducen el carro sin dejar de obligar al burro a coger todos los baches: ¡arre borriquito, arre, Pedro, ¡arre…!
¡Vaya esperpento: parece el guión de una comedia bárbara de Valle-Inclán!
Sí, España hoy es claro esperpento mostrenco no solo porque Ortega Smith
vaya a la sede de la soberanía popular como el típico borracho de las bodas que parece
llevar tatuado en las mejillas el mapa de Logroño.
España hoy es esperpento puro de oliva no solo porque lo más parecido a la
Virgen María en la Navidad oficial sea la Pedroche mostrando trozo.
España hoy es esperpento fino sobre todo por lo del discurso del Rey Felipe VI
de esta Nochebuena de autos (un discurso que, como discurso en sí, no ha sido ni
monárquico ni republicano ni de izquierdas ni de derechas ni salado ni dulce ni carne ni
pescado ni por delante ni por detrás) …
El discurso del Rey, como el vino que bebe Asunción, ni es blanco ni tinto ni
tiene color quizá para que se note lo esperpéntico que es ya todo por estos lares.
En verdad cuando el otro manco de Lepanto, don Ramón del Valle-Inclán,
cambia de estética y empieza a ser un grandísimo escritor, es cuando comienza a
escribir con la mano que le falta; a trabajar su obra con la mano que no tiene. Y
entonces le sale un Modernismo que es ya ese reflejo aparentemente distorsionado, pero
en realidad realista, de lo que somos, llamado esperpento.
Y así nos parece que está escrito el discurso del Rey Felipe VI, con la mano
socialista que el Rey no tiene, y con la mano falangista que tampoco tiene: ¡por eso no
dice nada que no sea equidistancia y Constitución! ¡Y por eso lo dice todo así, como
una abuela con arrugas hasta en el pelo que nos recuerda una y otra vez que más vale
malo conocido que bueno por conocer!…
Mientras tanto, el año político 2023 parece que se resume en el denodado
esfuerzo de Pablo Iglesias por convertirse en el Jiménez Losantos de la izquierda.
¡Uff!
Ya sólo falta que nombren a Rubianes nuevo Presidente de la Federación
Española de Gimnasia Rítmica, y el esperpento lo podrán bailar hasta los de La Trinca.
Chis pum.
Luis Artigue – www.luisartigueescritor.com
Pues resulta que ahora Puigdemont y Otegui conducen el carro sin dejar de obligar al burro a coger todos los baches: ¡arre borriquito, arre, Pedro, ¡arre…!


