Esta semana nos despertamos con el Ministerio de Igualdad dando la nota otra vez. Hace unos meses o años a la señora Redondo le pareció una idea buenísima financiar el documental basado en el cambio de imagen de un famosillo de dudoso mérito conocido por ser “el tarotista de algunos famosos”.
Dícese el hombre llamar Benita desde que comenzó a tomar hormonas femeninas y operar su cuerpo para simular ser el de una mujer. Con anterioridad el personaje que sustentaba se llamaba Maestro Joao. Que sepamos, no daba clase de nada y todo apunta a que su madre no le puso ese nombre. Como hay quien nace con una flor en el culo, lo de cambiar por tercera vez en su vida de personaje parece que le ha salido bien, pero no tanto a nuestra Ministra que tomó la decisión de apoyar con el dinero de todas y todos el documental en el que cuenta lo feliz que se puede sentir un hombre cambiando de personaje a golpe de bisturí. Pensará la señora Ana que el pueblo llano debe ser adoctrinado usando el lenguaje de las masas. Pensará que somos tontas y tontos, que se nos puede manipular igual que lo hacen con la prensa del corazón, usando unas pocas lágrimas, apelando a nuestra empatía y emocionalidad. Pensó la ministra un día que metiendo este proyecto destinado a comernos la sesera a través de aquello a lo que millones de personas ya están enganchadas, el mensaje entraría sí o sí. Insultarnos desde su pedestal es costumbre y práctica. Tirar un mendrugo de pan con veneno desde el balcón del castillo en el que se amparan, un mendrugo de pan envenenado que se veía de lejos venir. Que sepa la ministra que las mujeres y hombres del siglo XXI nos hemos leído el cuento de Blancanieves y no vamos a morder la manzana cuando viene con una jeringuilla pinchada a modo de “guinda del pastel”.
El 7 de abril me desperté con la noticia de que la audiencia del experimento lacrimógeno para hacernos sentir culpables de ver el mundo tal y como es ha sido un fracaso en audiencia. 300.000 euros de nuestro dinero tirados a la basura en el mismo lugar que la legitimidad de la ministra.
No vamos a pasar página porque este no es un tema menor, es otro insulto que el estado, el gobierno y el Ministerio de Igualdad nos lanzan, sin ser conscientes de que guardamos estas piedras como armas para arrojarlas contra los que hoy se toman los asuntos que conciernen a la igualdad efectiva entre mujeres y hombres como una broma.
Esta cagada queda anotada en la lista de cagadas que le echaremos en cara y espalda tantas veces como podamos.
Iria Bragado – activista social, feminista y poeta.



