Una investigación independiente descubre que Zara y H&M están vinculados a la deforestación ilegal

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Una investigación independiente descubre que Zara y H&M están vinculados a la deforestación ilegal, el acaparamiento de tierras y la violencia

  • 800.000 toneladas de algodón “sucio” provienen de empresas textiles cuyas prendas se venden masivamente en España.
  • El sistema de certificación Better Cotton investiga los errores de trazabilidad y refuerza sus normas, pero los fallos persisten.
  • La región de El Cerrado es saqueada “para salvar el Amazonas” mientras Brasil se convierte en el gigante mundial del algodón.
  • Se acerca un acuerdo sobre una ley edulcorada para limpiar las cadenas de suministro globales.

Los jeans, las sudaderas con capucha, los pantalones cortos y los calcetines de H&M y Zara vendidos en España están vinculados a la deforestación ilegal a gran escala, el acaparamiento de tierras, la violencia y la corrupción.

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Earthsight, organización con sede en el Reino Unido, ha pasado más de un año analizando imágenes por satélite, fallos judiciales y registros de envíos, además de presentarse de forma disimulada en ferias comerciales mundiales, para rastrear casi un millón de toneladas de algodón “sucio” desde algunas de las plantaciones más conocidas de Brasil hasta los fabricantes de ropa en Asia, proveedores de los dos mayores minoristas de moda del mundo.

Propiedad de algunas de las familias más ricas de Brasil, las granjas de escala industrial son las mayores productoras de algodón del país. Tienen un largo historial de mandatos judiciales, sentencias de corrupción y millones de dólares en multas relacionadas con la tala de alrededor de 100.000 hectáreas de áreas naturales de El Cerrado. Esta vasta región de espectaculares mesetas y exuberantes valles cubre una cuarta parte de Brasil y alberga el 5% de todas las especies del mundo, incluidos el oso hormiguero gigante y el armadillo gigante.

Más de la mitad de El Cerrado se ha talado para la agricultura industrial en las últimas décadas. El gobierno brasileño estima que la destrucción genera impactos climáticos equivalentes a 50 millones de coches más en las carreteras cada año. Hoy cientos de especies se enfrentan a la extinción por la pérdida de su hábitat. Cada año, miles de millones de litros de agua limpia se desvían hacia campos de algodón rociados con 600 millones de litros de los pesticidas más venenosos.

La situación está empeorando: la deforestación aumentó un 43% el año pasado. Casi todo es ilegal, talado por unas pocas megapropiedades que representan el 1% de las propiedades rurales. Según el movimiento ecologista, El Cerrado se sacrifica a la agricultura industrial para “proteger” la Amazonía. Brasil ha aumentado drásticamente la producción de algodón en las últimas décadas, casi toda en El Cerrado, donde ahora se cultiva habitualmente junto con la soja. Para 2030, se espera que Brasil supere a Estados Unidos como el mayor exportador de algodón del mundo.

A medida que creció el algodón, las comunidades tradicionales disminuyeron. Una mezcla de corrupción, avaricia, violencia e impunidad ha llevado al robo de tierras públicas y al despojo de comunidades locales. Activistas locales de la región comunicaron a Earthsight que es habitual que las compañías agroindustriales se apoderen de tierras. Las personas que han vivido en armonía con El Cerrado durante siglos son expulsadas de sus tierras, se bloquean sus actividades de subsistencia y son sometidas a vigilancia, intimidación y robo de ganado por parte de pistoleros, así como a disparos y otros ataques violentos contra sus líderes.

Earthsight ha rastreado 816.000 toneladas de algodón, desde las fincas investigadas hasta ocho empresas asiáticas que enviaron al menos 20 millones de prendas terminadas y artículos para el hogar a España durante doce meses para las tiendas H&M o Zara, así como para las marcas hermanas de Zara: Bershka, Pull&Bear, entre otras (grupo Inditex) [1]. Los productos enviados a Occidente cuestan cientos de millones de euros e incluyen los productos más vendidos: artículos que se muestran en la parte superior de la página de resultados tras búsquedas genéricas en sitios web de minoristas. Zara y las marcas hermanas propiedad de Inditex tienen más de 1.000 tiendas en España, generando el 26% de sus beneficios globales en 2023, lo que convierte a España en su principal mercado.

Earthsight encontró que todo el algodón “sucio” rastreado por la organización fue certificado como sostenible por Better Cotton (BC). La mayoría de los productos de H&M y Zara están fabricados con algodón de BC, lo que les convierte en los mayores usuarios de BC del mundo. Casi la mitad del algodón de BC proviene de Brasil, más que cualquier otro país. BC ha sido acusado varias veces de lavado de imagen verde, secretismo y falta de protección de los derechos humanos. BC afirmó que lanzó una investigación en respuesta a los hallazgos de Earthsight. Casualmente, sus reglas se actualizaron el 1 de marzo, pero siguen plagadas de lagunas, conflictos de intereses y una aplicación deficiente. El algodón procedente de tierras deforestadas ilegalmente antes de 2020 todavía puede calificarse como “Better”, incluso si fue robado de las comunidades locales, afirma Earthsight.

El director de Earthsight, Sam Lawson, ha declarado: “Si tienes ropa de algodón, toallas o sábanas de H&M o Zara, probablemente esté manchada por el saqueo de El Cerrado. Estas empresas hablan de buenas prácticas, de responsabilidad social y de sistemas de certificación, afirman invertir en trazabilidad y sostenibilidad, pero todo esto parece tan falso como los diseños de sus escaparates. Ha quedado claro que los delitos relacionados con los productos que consumimos deben abordarse mediante la regulación, no mediante decisiones de los consumidores. Eso significa que los legisladores de los países consumidores deberían implementar leyes con una aplicación estricta. Mientras tanto, los compradores deberían pensárselo dos veces antes de comprar su próxima prenda de algodón”.

Varias leyes para regular las cadenas de suministro están vigentes o lo estarán pronto. Un nuevo reglamento sobre deforestación de la UE obliga a las empresas a rastrear algunas materias primas hasta una producción que debe estar libre de deforestación y ser legal, pero olvidan el algodón. La Directiva de Diligencia Debida de las Empresas de la UE en Materia de Sostenibilidad (CSDDD) debería finalizar en abril o mayo. Sin embargo, las presiones de sectores empresariales pueden lograr que varios Estados miembros rebajen el alcance y exigencia de este reglamento y así librarse de verse afectadas por él. A pesar de esto, la CSDDD tiene que aprobarse sin demora, considera Earthsight, mientras que el reglamento sobre la deforestación debe revisarse para incluir el algodón.

La agricultura comercial y la tala son los mayores impulsores de la deforestación y la degradación forestal a nivel mundial. En términos de presión sobre la tierra derivada del consumo de la UE, los textiles ocupan el segundo lugar después del consumo de alimentos. Casi toda esa presión ocurre en el extranjero y está relacionada con el cultivo de algodón. Los principales culpables son los mayores mercados consumidores. La UE es el mayor importador de ropa del mundo. Estados Unidos es el segundo.

Jaume Grau de Ecologistas en Acción, organización que participa en las coaliciones española y europea contra la deforestación, advierte: “Las conclusiones de este estudio son rotundas: Inditex es responsable de graves daños al medio ambiente y a los derechos humanos en el Sur global. El Gobierno español debe tomar cartas en el asunto y trabajar tanto en la escala estatal, estudiando una legislación nueva sobre garantías ambientales y sociales a las importaciones, como europea, para asegurar que las empresas españolas de la moda no contribuyen a la crisis ecológica y respetan los derechos más fundamentales. Para ello, el Gobierno de Pedro Sánchez debe plantear ante la UE la ampliación del Reglamento Europeo sobre deforestación importada (EUDR), incorporando el algodón como materia prima afectada, así como otros ecosistemas de gran biodiversidad que hay que proteger, como El Cerrado brasileño. No hay tiempo ni excusas para no actuar”.

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