Yo también soy Noelia

Es de vital importancia que los reincidentes por violencia machista no vuelvan a pisar la calle

Desde hace un par de días miles de Noelias leemos y escuchamos las reacciones de la gente común y de los representantes de las instituciones que nos ofrecen con comprensión la posibilidad de matarnos y “muerto el perro se acabó la rabia”. Así es como lo vivo desde mi casa mientras por redes sociales me contestan personas que ante mis quejas por la ejecución de Noelia responden diciéndome que no sé de lo que hablo. Mientras me dicen que es su decisión y que ella es libre y adulta.

Si en mi adolescencia hubiera escuchado tales palabras, como hoy escucho sin parar y de manera abrumadora desde todas partes y vestidas con el semblante de lo progre, lo guay, lo chachi, lo de izquierdas, yo, no tendría  41 años ahora y mis restos mortales descansarían en un nicho.

Cuando la gente defiende que Noelia es libre para decidir qué hacer con su vida, no se lo dicen a Noelia, se lo dicen a miles y millones de niñas y jóvenes a las que el estado ha abandonado. Hoy todas esas que viven con secretos que hacen que pierdas el control sobre tu vida están un paso más cerca de la muerte. Se suicidarán en casa o lo pedirán por escrito al estado siguiendo los progresistas cauces jurídicos. Se lo pedirán por favor y de manera amable y de este modo el estado accederá y con la legislación en la mano se quitará un problema de encima. Cuando las Noelias del mundo son sexualmente abusadas curiosamente el Estado se deja la legislación en casa y un cúmulo de irregularidades inunda sus historias. Así es el estado, práctico y cumplidor de su misión recaudadora y administradora del dinero público. Cuando las Noelias de España pasan de ser chicas problemáticas a desarrollar enfermedades o sufrir lesiones permanentes es cuando al estado le entran picores incómodos en sus estructuras. Todas sabemos que al estado se la pela que te violen, igual que le importó una mierda a todas las personas que se relacionan con Noelias y que dejan pasar de largo vidas que se sostienen en el plano de lo material agarradas a un clavo ardiendo. Gracias a las perlas carentes de ética que hoy se sueltan por toda la geografía española, ya casi ni clavos quedan a los que agarrarse para esas que luchan por mantenerse en pie.

Lo más práctico es quitarse a la muerta de encima. Incoloro, indoloro y limpiamente.

Los que y las que hoy se alegran de que se cumpla la voluntad de una niña abandonada me hubieran llevado a la muerte hace unos años. Que lo sepáis. No sois responsables de la muerte de Noelia pero lo seréis de las Noelias que se acuerden de vuestra opinión cuando la soga apriete el cuello y las puntas de los pies se nieguen a tocar el suelo.

La humanidad la construimos entre todas y todos y cada opinión derramada públicamente construye el mundo. No me queda la menor duda de que hoy el mundo es un lugar peor.

Me hubierais llevado a la tumba si os llego a escuchar hace años.

Iria Bragado – activista social, feminista y poeta.

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