
Torrente Presidente (Santiago Segura, 2026).
¿Ver?
Sin duda.
¿Volver a ver?
Lo necesito. Pero estén avisadas, avisados y avisades…
¿Por qué?
Santiago Segura se sacó la verga y se la restregó en la cara a todo dios, diosa y diose con esta película… que no es película.
Lo primero que me llamó la atención de este ejercicio cinematográfico fue cuando en los títulos dice algo como ‘Una parodia satírica política [o algo así] de Santiago Segura’, en lugar de ‘Una película de…’ Eso sí, el cabrón se toma el tiempo de señalar que esa antipelícula está ‘Irresponsablemente escrita y dirigida por…’
Ahí entendí que esto es otra cosa. No es una película. No es una interminable sucesión de cameos como lo fueron de Torrente 3 a Torrente 5; no, es otra cosa.
Torrente Presidente es una defensa de la libre expresión, del disenso y de lo que su generación y la mía entendimos como democracia. Es una sátira política paródica [o algo así] de una inteligencia que no veía hace muchísimo tiempo en celuloide.
La 1 y la 2 de Torrente hicieron el disimulo de plantearse como películas para retratar lo peor de la sociedad española. De la 3 a la 5 entendieron que lo que vendía eran los cameos. ¿Esto? Ay, cabrón, cuesta diseccionarlo. José Luis Torrente como sujeto espeso de análisis. A lo que llegó la decadencia.
Qué difícil hacer Torrente con el cabrón de Pedro Sánchez como presidente, con los culeros básicos y racistas de Vox como fuerza política ascendente, con los Peperos desaparecidos y con los vividores de la supuesta ‘nueva izquierda’ como referentes televisivos (que de izquierda tienen lo que mi güevo derecho y canoso).
Y aún así, el cabrón de Santiago Segura lo logró. NO-MA-MEN la masterclass que ese cabrón nos da de parodia satírica política [o algo así]. Coloca a la ultraderecha hocicona y perezosa a decir lo que el resto pensamos de la supuesta izquierda hocicona y perezosa, mientras saca cameos intergeneracionales, entre YouTubers y Tiktokers que en mi puta vida había visto y cabrones influencers de la tele normal que toda mi puta había visto.
Amé con locura que en el cine habíamos gente de todas las edades, cada uno celebrando las apariciones de sus personajes favoritos, de la tele o de las redes.
Amé con más locura -y esto hay que hacérnoslo ver como sociedad- cómo los chistes guarros y horribles de José Luis Torrente pasaron de alguna risa perdida -porque dicen hoy que no está bien reírse de X cosas- a las carcajadas generalizadas que se escuchaban al final de la función. Torrente le recordó a la audiencia que está bien no ser un putísimo dechado de virtud todo el tiempo.
¿Por qué necesito volver a verla? Porque el diálogo intra y supra guarradas es brillante. TODO se refiere al momento político y social actual. Si no estás hiperpolitizado, te vas a perder la mitad de la antipelícula.
Don Santiago Segura, sé que nunca me vas a leer y me vale verga. Que sepas que habemos muchos como tú; gente que no entiende una mierda de lo que está pasando, gente que está hasta la verga de eso mismo que está pasando, gente que entiende que lo que diga X puede estar bien, así como lo que diga la gente Y. Gente demócrata. Porque la democracia es justo eso, encontrar a los polos opuestos en los grises, en el Bien Común.
Gente que vemos que la democracia nos falló tanto que cualquier mañana se podría votar a Torrente Presidente y no nos sorprenderíamos, solo lo lamentaríamos.
Torrente Presidente es una advertencia increíblemente real. Para izquierdas, para derechas y para hijos de puta. Gracias, Santiago Segura. Te admiro, te respeto y te quiero.
Choose life…



