Más de medio millar de personas exigen en Madrid el cumplimiento del calendario de cierre nuclear
- Un centenar de organizaciones ecologistas y sociales de toda la Península Ibérica se concentran frente al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) bajo el lema “¿Alargar las nucleares? No, gracias”.
- Exigen el cumplimiento estricto del cierre de Almaraz I en noviembre de 2027 y el fin definitivo de esta energía en España para 2035.
El Movimiento Ibérico Antinuclear, del que forma parte Ecologistas en Acción junto a decenas de organizaciones ecologistas y sociales, ha celebrado una acción reivindicativa en Madrid para exigir el fin de la energía nuclear. Tras una marcha que ha comenzado en la Plaza de Juan Zorrilla, más de medio millar de personas se han concentrado a las puertas del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y el Reto Demográfico (MITECO) para exigir la jubilación definitiva de las centrales nucleares y el cumplimiento del calendario de cierre pactado.
El acto ha contado con una destacada representación de personas llegadas de múltiples territorios de la Península Ibérica, visibilizando el rechazo social desde Extremadura, Euskal Herria, Aragón, Catalunya, País Valencià, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Andalucía. Frente al MITECO se ha desarrollado una jornada que ha alternado la reivindicación política con la expresión cultural. Mediante diversas intervenciones y acciones simbólicas, entre las que ha destacado la recreación de una gran tarta de celebración de la jubilación nuclear, las organizaciones han señalado de forma lúdica pero contundente que el tiempo de esta energía ha caducado y que es imperativo cumplir con lo pactado en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC).
La protesta ha estado amenizada por el ritmo de la batucada EcoloBloco y una flashmob con música antinuclear. Asimismo, se han intercalado los discursos y manifiestos de activistas de Extremadura, Catalunya y Trillo con las actuaciones musicales de Gente del Pueblo y Grandilocuentes Monocotiledóneas.
Las organizaciones convocantes recuerdan que la nuclear es una energía cara, insegura e innecesaria: encarece el precio de la luz, entorpece una gestión eficiente de la red eléctrica basada en renovables y pone en riesgo inversiones necesarias. Denuncian, además, que alargar su vida útil forzando al sistema a incluirla –lo que supondría una estafa millonaria financiada indirectamente por la ciudadanía– solo busca proteger los beneficios de Iberdrola, Endesa y Naturgy.
El Movimiento Ibérico Antinuclear ha reafirmado que continuará movilizándose en todos los territorios para evitar cualquier intento de prolongar el funcionamiento de unas centrales envejecidas, subrayando la acción de hoy como un reflejo del clamor social que exige, de una vez por todas, la jubilación nuclear.
Declaraciones de algunas organizaciones participantes:
Cristina Rois (portavoz del Movimiento Ibérico Antinuclear): «El mensaje enviado hoy al gobierno y al MITECO es claro y rotundo: el calendario de cierre es innegociable. El gobierno no tiene que esperar al informe del CSN, aunque sea favorable tiene la potestad para negar ya la solicitud de prórroga de Almaraz. No queremos subvencionar la energía nuclear bajándole los impuestos ni que se nos fuerce a depender de una energía sucia e insegura. Cumplir el fin definitivo de la energía nuclear para 2035 es una cuestión de salud pública, seguridad y soberanía energética».
Paca Blanco (activista antinuclear y portavoz de Colectivos en Lucha de Extremadura: “Exigimos el cumplimiento estricto del cierre de Almaraz I porque no podemos seguir hipotecando el futuro de territorios como Extremadura ni acumulando unos residuos radiactivos cuya factura y gestión acabaremos pagando de nuestro bolsillo durante generaciones. Alargar las nucleares es una irresponsabilidad».
Carolina Pérez (portavoz de las luchas antinucleares de Ascó y Vandellós): “La prórroga de las nucleares es totalmente incompatible con una transición energética justa y un modelo basado al 100 % en renovables eficientes. Mantener activas estas centrales obsoletas frena la inversión limpia y solo sirve para blindar los beneficios caídos del cielo del oligopolio eléctrico».
Manuel Raya (presidente de Hornasol, Hornachuelos, Córdoba): “El cementerio nuclear del Cabril de ser cerrado ya y, por supuesto, no ampliarlo nunca más: ni para residuos de baja, media y por supuesto nunca de alta actividad y larga vida pues está hipotecando a la generaciones futuras. Nunca ha sido el lugar idóneo: aguas subterráneas, zona sísmica, pegado a la Reserva de la Biosfera Dehesas de Sierra Morena y con filtraciones e infiltraciones de agua, según actas de inspección del Consejo de Seguridad Nuclear. Vierte la instalación del Cabril a la cuenca hidrográfica del Guadalquivir regando miles de hectáreas de naranjos, olivar y cereales de la vega de Córdoba y Sevilla e incinera residuos que acaban en las comarcas de Guadiato, Pedroches, Sierra Norte y Azuaga”.
Javier Andaluz (responsable de Clima y Energía en Ecologistas en Acción): “El motivo real de las pretensiones de las grandes eléctricas nucleares es proteger sus beneficios a costa del bolsillo de la ciudadanía. Su negocio nos ha costado Históricamente miles de millones de euros. Lejos de asumir su responsabilidad en la gestión de los residuos nucleares, pretenden que de nuevo lo paguemos todo. La continuidad del parque nuclear agrava aún más esa deuda con el erario público. Ha llegado el momento de decir basta a su negocio radiactivo”.
Francisco del Pozo (portavoz de Greenpeace): “Las centrales nucleares son actores involuntarios en el actual clima bélico, su mera existencia agravan los riesgos inherentes. Por ejemplo, Rusia, por primera vez en la historia, ha atacado y ocupado plantas nucleares como Chernóbil y Zaporilla utilizandolas como arma de guerra. En un mundo en conflicto como el que estamos viviendo también en Irán, las tensiones geopolíticas se suman a los fenómenos climáticos extremos hacen prever un aumento de los riesgos nucleares”.



