
Sinners (Ryan Coogler, 2025)
¿Ver? Sí
¿Volver a ver? Estoy hablando desde mi tercera revisitada. POR LO QUE MÁS QUIERAN, VÉANLA. Pero, si me permiten, sobre todo la banda europea, o a la que el Blues no le dice nada, les explico un poquito. Un poquitito. Eso sí, como saben, aquí nunca les voy a dar una sinopsis, para eso tienen Internet, pinches güevones…
Y aclaremos la mierda antes de que embarre mi opinión: el 21 de julio de 2025 escribí en mi Instagram: “¿Ver? Por supuesto. ¿Volver a ver? La acabo de ver por 2a vez. Top 5 de las mejores películas que he visto en este 1r cuarto de siglo. La película es Blues y son los vampiros que se robaron la Cultura Negra. Espero, algún día, escribir algo la quinta parte de chingón que ésta locura de Coogler, versión mexicana. CORRAN A VERLA”.
Julio de 2025.
Enero de 2026, Sinners se acaba de convertir en la película más nominada en la historia de los Oscars, los putos oscaritos. ¿Eso importa? No, buen pedo no, nunca, jamás, de hecho, creo que desmerece. Los Oscars son un premio de multimillonarios viendo quién gasta más de manera tal de que se huelan el culo entre ellos, para salir más premiados… entre ellos. Con una agenda pendeja, horrible y alejada de lo que es el buen cine. El cine que te mueve, el cine que te estremece, el cine que te marca.
¿Recuerdan los putos Oscar de 2025? Teníamos el tema travelo a tope, en un último esfuerzo por ser relevante entre la gente normal, a través de Emilia Perez y Conclave. Emilia Perez (sin acento), un bodrio ¿musical? cuya única gracia era, palabras más, palabras menos de su Director, un francés de mierda que siempre se cagó en México, ‘redimir a un narcotraficante a través de un cambio de sexo’, a pesar de que el mismo puto siempre se expresó mal de mi país y nunca entendió lo jodido que es el narcotráfico para todos nosotros. Revisen Internet. Ganó Cónclave, una película que literalmente hizo de una travestida el Representante de Dios sobre la Tierra, según los antiCatólicos de Hollywood. Entonces no, los putos oscaritos no importan. Aquí, EN RETINA FINA, importa el cine…
Y Sinners ES CINE. Es una apuesta negra, con visión negra y desde el lado negro de Estados Unidos, que es una putísima joya, incluso quitando el factor negro. Técnica y cinematográficamente es una proeza. Y no, no, niños adultos, NIÑORES pendejos de Internet, no está mal hacer algo que no apele a los blancos.
Esta película no se disculpa por existir y lo lleva tres estadios más allá. Tiene Blues y obliga al espectador a ver que toda la música del siglo XX desciende del Blues, que nació de ritmos tribales negros. Toda. Tiene Romance y obliga al espectador a ver que ese suele darse en los escenarios menos románticos posibles. Tiene Sexo y recuerda al espectador que en lo más animal posible, no hay espacio para lo estético, pero que la animalidad en sí es hermosa porque ella nos define como personas.
Tiene besos, tiene balas, tiene risas y lágrimas, tiene un primer beso y tiene una comida de coño, tiene música y sobre todo, tiene vampiros… esos que van a venir a robarte todo, desde tu música hasta tu gente, desde tu presente hasta tu recuerdo. Desde lo tribal hasta lo global.
Elvis, Beatles, Zeppelin, todos quedan debiendo a Sinners. Y al cabrón de Coogler y al cabrón de B. Jordan, que arriesgaron todo y dijeron: VAMOS A HACER LA PELÍCULA MÁS NEGRA DE LA HISTORIA. Y bueno, culpa blanca o no, más o menos nominaciones a los premios que me pongan;
SINNERS, repito, ES CINE. Véanla. Y si les gusta la música, DISFRÚTENLA.



