
Kill Bill: The Whole Bloody Affair (2004 y 2025, Quentin Tarantino)
Antes de empezar, establezco algo con absoluta y meridiana claridad: si no la has visto, hazte un favor existencial y ve esta versión. Mírala en 1, 2, 3, 4 o 5 sesiones. Son 4h35m de película INMENSA. Disfrútala mucho, por favor.
También, a ti que no la has visto, ALÉJATE DE ESTA CRÍTICA. No es para ti. Te voy a hacer todos los espoilers del mundo y yo aborrezco ser ese culero. Por eso nunca digo de qué van las películas que analizo aquí. Vete, por favor. Te lo agradezco.
¿Ya se fueron los pinches niños meados? Porque ahora sí, vamos a fondo.
¿Ver?
Sí, obviamente, pero no te quedes hasta el final. Si ya la viste en su momento, te voy a hacer un spoiler que te va a salvar la experiencia cinematográfica:
Quédate hasta que La Novia le sonríe a la cámara. Después vienen como 10 minutos de créditos en letra, después viene Uma Thurman diciendo que si le podría volver a sacar el ojo a un pendejo y luego vienen otros 10 minutos de créditos para presentar lo que dicen que es ‘El Capítulo Perdido’ de Kill Bill…
El ‘Capítulo Perdido’ es una puta mierda de animación culera por computadora, literalmente Fortnite, en el que te venden… Fortnite. No sé si salió en Fortnite o no, porque no tengo 14 años, pero aquí se los dejo a continuación. NO SE QUEDEN HASTA EL FINAL, EN SERIO. Chequen esta puta mamada del Fortnite que te venden como ‘Capítulo Perdido’:
Es UNA PUTA MIERDA, SI TIENES MÁS DE 15 AÑOS NO TE QUEDES EN EL PUTÍSIMO CINE.
¿Volver a ver?
Yo he visto Kill Bill 1 y 2 unas 60 veces entre las 2. Los dos volúmenes fueron formativos a nivel universidad, cuando en mi casa nos juntábamos 5-10 personas para fumar porros, beber cerveza y ver cine. Kill Bill iba y venía. Con las virtudes y defectos que hoy, The Whole Bloody Affair, desnuda de corrido.
Pero esta versión tiene, además de EL SECRETO que estoy a punto de explicarles, otra gran ventaja: la escena a color que era en blanco y negro, contra The Crazy 88. Lo que en 2004 era censura segura, en 2026 es una escena a color con un chinguísimo más de sangre. Maravilloso.
Les dije que se quedaran solo si ya la habían visto, así que ya saben de lo que hablo.
¿Por qué?
Mataría por nunca haber visto Kill Bill, Vol. 1 y Vol. 2 en el cine y en cambio, haber visto esta versión así, en seco, sin salivita en el culo. Por una sencilla y puntual razón: entre el Vol. 1 y el 2 de esta versión no te revelan que la hija de La Novia vive. Te lo dejan ir a lo bestia en el último capítulo. ESTÁ CABRÓN.
Paréntesis NERD: al final de Kill Bill Vol. 1 en el cine, en DVD o en streaming, te avisan que la hija de La Novia vive, porque en su momento necesitaban volver a traer al público a Kill Bill Vol 2, ya que tuvieron que partir la película por temas de duración. Pero en una edición especial hecha para nerds que están dispuestos a meterse 5 horas a un cine, pues… les vale verga.
Literalmente nunca te enteras de que el puto de Bill tiene bajo su dominio a B.B. Kiddo, la hija de Beatrix Kiddo, La Novia. La Venganza. La Película. Hasta el último capítulo. Brillante. Me llega 22 años tarde, pero brillante.
Mataría por nunca haber visto Kill Bill, Vol. 1 y Vol. 2 en el cine. Casi lloro.
Hay otros ¿8? minutos nuevos de película, entre animación respecto a O-Ren Ishii y esa deliciosa putiza a color sangre -que antes era blanco y negro- con The Crazy 88, pero lo que realmente vale la pena es entender que, con carta libre, Tarantino nos habría entregado la pieza perfecta de cine con un tercer acto marcado por la revelación de B.B. Kiddo.
Porque, seamos sinceros, para quienes vimos las dos películas por separado, la película se siente pesadísima en el Last Chapter -a no ser que seas turbofan de los westerns, como Tarantino y como yo- y no les digo a quienes se meten al cine a ver esta locura de más de 4h35m…
Pero, para quienes no la hayan visto, o quienes quieren redescubrirla, es un bálsamo: Beatrix, La Novia, se da cuenta de que su fallido asesino y Amor de su Vida, Bill, crió a su hija tal y como ella lo hubiera querido. Y que lo tiene que matar. Y por eso, por la revelación de último segundo, es que tiene tanto sentido la escena de Beatrix Kiddo llorando en un motel después de matar a Bill.
Se nota a decenas de kilómetros que la historia la escribió un vato. Y se nota a decenas de kilómetros que lo hizo lo mejor que pudo y lo filmó todavía mejor. Se notan las patas, se nota la sangre, se nota el amor por el cine de Kung – Fu y también por el Western. Dios bendiga ese putazo de 5 puntos con la palma de la mano, enseñado por el inmenso Pai Mei.
Se nota que son dos películas de dos estilos absolutamente distintos, jalando hacia el mismo lado. Se nota que Tarantino era joven y creía que podía juntar agua con aceite, sin que se notara. Pero se nota un chingo. El Vol. 1 es brillante, el Vol. 2 es insuficiente, pero con momentos brillantes. A Quentin nunca se le han dado los Westerns, por más que se empeñe en ello. Intentó 2 Westerns más y ninguno le salió.
Se nota que en 2004 había amor al cine, pero desafortunadamente, a través de ese ‘Capítulo Perdido’, también se nota que el varo manda TODO hoy en día y que si tuvimos 4h35m de cine puro, tendremos el resto de la existencia en animaciones de Fortnite.
Quentin, te amo, pero chinga tu puta madre. No me hagas quedarme a un ‘Capítulo Perdido’ sabiendo que vale verga, hijo de puta.
Bang bang, he shot me down
Bang bang, I hit the ground
Bang bang, that awful sound
Bang bang, my baby shot me down



