El Plan Estatal de Fertilizantes amenaza la soberanía alimentaria y el futuro del sector agrario

El Plan Estatal de Fertilizantes amenaza la soberanía alimentaria y el futuro del sector agrario

El Plan Estatal de Fertilizantes amenaza la soberanía alimentaria y el futuro del sector agrario

  • Ecologistas en Acción critica el Plan Estatal de Fertilizantes presentado por el Gobierno, por centrarse en las subvenciones destinadas a mantener un modelo agrícola basado en los combustibles fósiles, en lugar de impulsar una transición agroecológica.
  • La organización ecologista reclama una política más ambiciosa que destine fondos públicos a fomentar de forma sistemática las prácticas agroecológicas, y enumera cuatro medidas medidas concretas, con el fin de reducir la dependencia de la agricultura respecto a los fertilizantes fósiles y reforzar la resiliencia frente al cambio climático.

En el contexto de los conflictos geopolíticos en el estrecho de Ormuz y del consiguiente aumento de los precios de los fertilizantes, el Plan Estatal de Fertilizantes presentado por el Gobierno la semana pasada prevé una inyección financiera de 1.100 millones de euros para seguir subvencionando los combustibles fósiles. Aunque el plan también prevé el fomento de la fertilización orgánica sostenible, Ecologistas en Acción denuncia que se pierde la oportunidad de descarbonizar el sector agrario español.

La organización ecologista critica el excesivo énfasis en las ayudas económicas para la compra de fertilizantes y soluciones técnicas de agricultura de precisión, en lugar de impulsar una implantación ambiciosa de prácticas agroecológicas. Esto no solo aumentaría de manera significativa la autonomía agrícola respecto a los fertilizantes fósiles, sino también la implementación de la economía circular, la soberanía alimentaria y la resiliencia frente al cambio climático.

Por otro lado, la medida olvida que el uso de fertilizantes en la agricultura es una de las causas de la enorme contaminación con nitratos, que deja cada año a más de 260.000 personas sin agua potable y pone en riesgo de cáncer colorrectal a los habitantes de la mitad de los municipios del Estado español.

Por ello, la organización ecologista valora este plan como “una medida equivocada a corto plazo que ignora el contexto actual de agotamiento de recursos y cambio climático”. La producción de fertilizantes sintéticos es altamente dependiente de gas fósil y de otros recursos escasos como los fosfatos lo que implica un fuerte impacto ambiental además de una vulnerabilidad dada la geopolítica internacional.

También recuerda que  el Estado español importa más del 99 % de su gas fósil y, aunque una parte de los fertilizantes nitrogenados se fabrica en el país, su producción depende casi por completo del gas fósil importado: “Hoy en día, el coste de los fertilizantes para agricultores y agricultoras de muchos países, entre ellos España, representa entre el 15 % y el 30 % de su presupuesto, y la proporción que supone el coste del gas en el coste total de un fertilizante oscila entre el 70 % y el 90 %. Esto pone de manifiesto el frágil equilibrio en el que se encuentra el sistema agroalimentario”, explica Elena Alter, portavoz de la organización ecologista.

Para Ecologistas en Acción, ante la crisis del petróleo y el cambio climático, es absolutamente necesario reducir la dependencia de los insumos industriales externos. Por ello, la transición hacia un modelo agroecológico —que requiere de una importancia estratégica— es urgente para garantizar, a medio plazo, la capacidad de producción de alimentos y asegurar la viabilidad económica del sector agrario local.

“Ante el cierre de Ormuz, abramos las composteras comunitarias”

En respuesta al anuncio del Plan Estatal de Fertilizantes, la organización ecologista enumera algunas medidas que deberían ser la prioridad del Gobierno para avanzar hacia la soberanía alimentaria. Medidas que exigen una reorientación estratégica de las políticas agrarias hacia la transición agroecológica:

— Impulsar la recuperación de la capacidad productiva autónoma de los suelos agrarios y la sustitución de los fertilizantes sintéticos inorgánicos por fertilización orgánica siguiendo las recomendaciones de la FAO. El aporte de materia orgánica con estiércol, restos vegetales aportados al suelo, incorporación de biochar, humus de lombriz o compost de restos orgánicos contribuye a regenerar la capacidad productiva de unos suelos vivos. Las cubiertas vegetales en cultivos leñosos y los cultivos de leguminosas como abonos verdes contribuyen además a la fijación de nitrógeno en los suelos.

— Potenciar las sinergias entre agricultura y ganadería, ya que se ahorrarían costes y se mejoraría la productividad de los suelos agrícolas.

— Aprovechar todo el potencial que representan las enormes cantidades de materia orgánica que se tiran como basura orgánica urbana y que acaban en vertederos, generando graves problemas de contaminación de aguas, suelos y atmósfera. Se estima que solo la ciudad de Sevilla genera más de 200.000 toneladas de basura orgánica, de las que apenas 15.000 se recuperan de forma separada apta para su aprovechamiento como compost. Recuperar ese residuo como recurso es urgente para reducir la aplicación de fertilizantes sintéticos.

— Destinar recursos públicos suficientes para la formación técnica y el asesoramiento agroecológico en finca, así como ayudas directas para compensar las pérdidas de renta en el periodo de transición hasta recuperar la capacidad productiva autónoma.

“Aferrarse a un modelo agrario altamente dependiente de insumos externos derivados del petróleo es un gran error. Se trata de un modelo que no resuelve la crisis económica del sector agrícola, sino que más bien la perpetúa y nos aleja aún más de la transición agroecológica y la soberanía alimentaria que necesitamos. Por ello, ante el cierre de Ormuz, abramos composteras comunitarias”, concluye Elena Alter.

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