Los Reyes Magos no existen

Es de vital importancia que los reincidentes por violencia machista no vuelvan a pisar la calle

Vienen los Reyes Magos y en mi casa optamos hace mucho tiempo por decirles la verdad sobre esta tradición y similares a nuestros hijos. En realidad nunca les mentimos. Así, su punto de partida es más sencillo que el de aquellos que tienen que superar que les han mentido supuestamente por su bien. Para una mayoría de la población es mejor tener ilusión en un mundo mágico que no existe que ver la cruda realidad y prepararse para ella. Yo prefiero advertirles del mundo tal y como es. En mi casa jugamos a que viene el Apalpador, Papá Noel y los Reyes Magos, partiendo de que es un teatro. Si estos existieran tendrían que sobrevivir al capitalismo y comprar los juguetes a Jesmar, Molto, Bizak o a Matel. Tendrían que darse de alta como autónomos y declarar el iva cada 3 meses.

El mundo no es el que le cuentan en el colegio. Donde les dicen que cada niña y niño podrá llegar a donde quiera con esfuerzo, portándose bien y estudiando mucho. Quien les cuenta ese cuento mágico lo hace para que obedezcan, para que estén quietos y no rompan el ritmo de la clase. Lo hacen porque es lo que viene en el temario y para lo que les pagan. Imaginaros que una profesora les cuenta a los niños que el estrato social en el que van a estar el día de mañana va a tener más que ver con su futuro social que con su esfuerzo. ¿Qué harían si salieran de la cueva de Platón a edad temprana? Quizás se rebelarían ante lo injusto y deberían hacerlo, porque en el mundo real se acerca el momento en el que estos pre púberes  serán soldados. Hay un plan para que empuñen armas y vayan a salvar una supuesta patria a la que les importan una mierda. Eso les dirán a mis hijos a los que hoy advierto de los planes que se ciernen sobre sus cabezas. Le llamarán patria y dirán que tenemos que defendernos, pero quienes los alisten al ejército como invitación o como obligación solo querrán salvar los intereses económicos de grandes empresas para las que los niños de hoy trabajarán mañana si tienen suerte de optar a un sueldo. Patria le llaman a las empresas que se niegan a bajar el horario de trabajo y que pelean para no subir el sueldo. Patria son las constructoras de edificios caros a los que las trabajadoras y trabajadores no pueden acceder. Por los mismos que luchan para negarles el derecho a huelgan o sindicación tendrán que ir a la guerra quienes hoy cogen caramelos tirados desde una cabalgata.

Dejemos de contarles a las nuevas generaciones que existen los Reyes Magos. Digámosles que son unos señores disfrazados y que los organizadores de ese paseo ni si quiera están presentes en la Cabalgata.  Dejemos de decirles a las personas que los gobiernos se mueven por intereses éticos y no por los intereses económicos de grandes empresas.

Los adultos de hoy en día tenemos la responsabilidad de explicar el mundo a los niños tal y como el mundo es, con sus claroscuros por más dolorosos que sean, para ver si los adultos del futuro tienen una mayor capacidad de raciocinio que los que hoy en día intentamos descifrar las noticias de la TVE. Empecemos por decirles que grandes magnates de las finanzas manejan el mundo y que el tema de la patria no les importa una mierda. Digámosles a nuestros niños que no existe el hombre del saco pero  que miles de hombres  tienen como mayor fantasía violarlos y que muchos lo hacen y que no pasa nada y que puede ser el presidente de un gobierno. Digámosles la verdad, que somos débiles

El 3 de enero de 2026 pasará a la historia. Cada persona entiende lo que quiere entender. En la opinión pública se forman bandos y yo pienso que nada de lo que las personas manifiesten en palabras o en protestas públicas servirá para nada. Todo está atado y bien atado. Han ganado los de siempre, los que mandan. Las personas del común, el pueblo, la clase trabajadora se queda peleando, separándose más, insultándose los unos a los otros. Creando facciones en torno a un acuerdo entre estados. Mientras el gasto militar sube obligatoriamente en el país al que pertenecemos. Mientras nos amenazan con guerras y servicio militar obligatorio para jóvenes educados como niños perpetuos. Ningún pueblo sale bien parado de una guerra y los que van a morir ni pinchan ni cortan en las decisiones que nos pueden llevar a estar envueltos en una. Las personas que no tenemos ni la más mínima posibilidad de intervenir en decisiones bélicas seremos las enviadas al frente si nos vemos implicados en una guerra.

Decirles la verdad a los que están creciendo y ojalá que lo hagan mejor que nosotros.

Iria Bragado – activista social, feminista y poeta.

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