
Película: One Battle After Another (2025), «Una batalla tras otra». Director: Paul Thomas Anderson (PTA).
¿Ver la película? Sí.
¿Volver a verla? Sin duda.
¿Por qué?
Quitémonos de encima el ruido de la temporada de premios. Esta película ES CINE, dirían los más jóvenes.
Basada en una novela que francamente no he leído, Vineland, de Pynchon, podrá encantarnos o no el guión por considerarlo woke (la necedad de etiquetar todo en estos tiempos decadentes), pero la premisa de la película se establece desde el título y no falla ni te suelta: es una batalla tras otra durante las 2.41 que dura. Y no, no se siente que dure casi 3 horas.
La Dirección de PTA es, como siempre, impecable. Lo que me mama del cine de ese broder es que es tan virtuoso que no se siente virtuoso, fluye y ya está. No es Iñárritu y las millones de mamadencias que filmó en Bardo para que todos dijéramos: ‘cámara, qué virtuoso wey’. Nel, este wey filma y presenta con una naturalidad muy cabrona.
El casting es otro puntazo, porque más allá de nombres grandes, funciona como un ensamble. No sé quién lo hace mejor entre DiCaprio, Penn y Del Toro, los tres están superlativos. Sé que ya es meme, pero el chiflidito mexicano de DiCaprio y las chelas que se chinga con Del Toro son pendejamente naturales. Penn nos da un villano lleno de matices y contradicciones, muy humano pues. ¿Del Toro? Un Virgilio muy humano, también lleno de contradicciones. Chase Infiniti… un pasito detrás de esos 3 cabrones, pero con un perfil a seguir en los próximos años.
El score de Jonny Greenwood de Radiohead es brutal, gran parte de que la película se sienta como una gran batalla tras otra es gracias al mismo. ¿Greenwood sionista? Sí ¿Pendejamente talentoso? También. ¿Fotografía? Muy buena, pero corta frente a la de Sinners o a la de Sirat.
Veanla. Ya está a la renta y por supuesto, en medios alternos. Va a ser, junto con mi adorada Sinners y con esa Hamnet que no he visto, la protagonista de la temporada de los premios que tanto me cagan.
Fun fact de cierre: en toda la película resuena de fondo un tema de justicia social. Pero resulta que para filmarla, quitaron a la mala un campamento de personas sintecho en Sacramento, California, en un contexto de lluvias cabronas, dejando a los pobres cabrones desplazados a su suerte. Es de lo más Hollywood Demócrata que se me ocurre. Casi tanto como el ambientalista DiCaprio viajando en su jet privado.
En fin, seguimos.
Te cuento si vería y sobre todo, si volvería a ver una película (eso es lo cabrón, volver a ver, aunque sea mala). Y luego te cuento muy brevemente por qué. Sin tecnicismos ni mamadas, que de eso está lleno Internet. ¿Quieres discutir o contrapuntear? Chingón, yo encantado. Hazlo en los comentarios, te prometo entrarle a los putazos.
Por: Marco Antonio González



