La vuelta de Michael o cómo, por fin, hemos mandado a los “wokes” a tomar viento

Who pays for this party?

Pues felizmente resulta que la calidad de la salud mental de la gente en cuanto a arte y apreciación de la belleza estaba bastante mejor que lo que los dictados wokes llevan años queriendo imponer, y en masa les hemos dicho a todos esos abonadores de lo horrible que se vayan a pastar con su amargadera. Y lo hemos hecho yendo al cine y celebrando el arte, la música, el baile, lo bonito y la superación personal”.

Estamos asistiendo a la resurrección más gorda y poderosa imaginable. Mi querido, admirado, mi favorito Michael Jackson ha vuelto y está por todas partes. Sobre todo, en su hábitat natural, que es en el número uno de todas las listas de música, a pesar de que toda la legión de críticos de cine culeros y pagados por los grandes medios salieron al unísono a denostar este biopic, “Michael”, en la que su sobrino ha obrado un milagro tan increíble como evidente: traerlo devuelta

Michael Jacskon, el mejor artista de todos los tiempos, sin nadie que se le acerque ni un poquito, ni aún ahora que hace más de quince años que está muerto, era el único con el talento, el predicamento y el dinero suficiente para enfrentarse a los grandes magnates de la industria de la música a finales de los90’s.

También se echó de enemigos a dictadores, a fabricantes de armas, a los que se estaban (y están) cargándose el planeta, a los usureros y a los maltratadores. Por eso lo amo.

Se plantó y les dijo que eran el demonio, literalmente, que eran una banda de explotadores, corruptos y pedófilos. Y como era verdad y había que desacreditarlo, todo el club de viciosos que ahora conocemos por la bendita desclasificación de los archivos de Epstein, le acusó precisamente de lo que Michael pretendía denunciar, de lo que ellos más sabían, de pedofilia, para anular cualquier atisbo de credibilidad de su denuncia.

Pero como Michael era y siempre fue más inocente que el asa de un cubo, finalmente se demostró que todo el asunto de supuesto abuso a menores era una maniobra de desprestigio atroz, precisamente para proteger a los auténticos abusadores. La prensa manipuladora siempre intentó no decir esto ni muy alto ni muy claro, incluso hoy.

El Rey del Pop, sobrevivió al mayor ataque nunca visto a un artista y vendió en una hora (cuando aún no existía la estafa de las colas virtuales) todas las entradas para los cincuenta conciertos previstos en su gira de vuelta “This is it” en 2009.

Ante la más que probable posibilidad de que Michael volviera a situarse en su trono mundial y desde ahí pusiera en su sitio a todos los que habían intentado jorobarle la vida, los malos a los que se había enfrentado y denunciado, mejor pensaron en darle matarile, porque, además, sus canciones podrían valer lo mismo o incluso más, con él muerto que vivo.

Y hasta aquí los hechos, que son claros y comprobables.

Mientras, hace mucho tiempo que los fans de Michael sabemos que seiba a estrenar su película y llevábamos meses emocionados consumiendo cada segundo de los tráilers que salían. Y llegó el estreno. Y no solo no decepcionó, sino que emocionó y nos sumió a todos en una especie de trance de felicidad colectiva porque, por fin, pudimos ir al concierto al que muchos nunca pudimos ir.

Paralelamente, mientras la gente normal esperaba este momento, los críticos de cine, los críticos de cultura de los grandes medios, o algunos youtubers subvencionados en todo el mundo, se afanaban en denostar la película (y a él), que ha resultado ser el estreno de un biopic más exitoso de la historia del cine y va camino de ser la película que más recaude del mundo, enfilando ya el camino de los mil millones de dólares entaquilla.

Estos críticos amargados y feos representan la auto sentida vanguardia intelectual cultural de la plaga Woke y canceladora que lleva años destruyendo nuestra sociedad. Gente horrenda que ensalza lo feo, lo sórdido y lo deprimente, porque como ellos son feos, deprimentes y sórdidos, necesitan que los iconos culturales sean penosos para mantener su presunta superioridad intelectual.

Es obvio pues, que una figura como Michael Jackson, el mayor creador de belleza de la era moderna (mínimo), es la antítesis de esta gentuza, y como quiera que sea, tienen que intentar atacarlo y denostarlo. Por eso repetían, y aún repite alguno, que no vale la pena ir a ver esa película, seguramente pagados por la misma élite “epsteniana” que lo intentó destruir. No vayan, no vaya a ser que nos entre la inspiración, tal y como ha acontecido. Pero como decía aquel, en este caso por suerte aplica lo de “los muertos que vos matáis gozan de buena salud”.

Como dice mi amiga Elena Catalán, la salud mental de una sociedad se mide por la calidad de su arte, que, si decae, entramos en guerra. Y no anda errada ya que no hace falta que les haga un repaso del estado actual del arte y especialmente del arte musical, y de cómo está el mundo en cuanto conflictos bélicos.

Bien, pues felizmente resulta que la calidad de la salud mental de la gente en cuanto a arte y apreciación de la belleza estaba bastante mejor que lo que los dictados wokes llevan años queriendo imponer, y en masa les hemos dicho a todos esos abonadores de lo horrible que se vayan a pastar con su amargadera. Y lo hemos hecho yendo al cine y celebrando el arte, la música, el baile, lo bonito y la superación personal.

No nos interesa ver “Sidosa”, ni 20.000 clases de “aberronchos”, ni historias de sexualidad tardía descubierta. Es más, hace mucho que a la gente normal no le interesa nada con quien se acuesta el prójimo. Queremos ver a Michael bailar y cantar, queremos presentarle a nuestros niños y niñas a un ser fantástico, nacido de un entorno hostil que nunca se dejó llevar por la frustración. Queremos disfrutar de esta felicidad y no vamos a dejar que nunca más un freaky con gafas de poperoy aires de moderno nos imponga sus opiniones posmolerdas.

Y además lo tienen muy mal para seguir sobreviviendo virtualmente estos wokis porque hay una novedad no pequeña en todo lo que está pasando, que es que los cientos de miles de millones de personas a quienes que nos gusta Michael nunca tuvimos la ocasión de encontrarnos en las redes sociales. Ya hora son literalmente nuestras y no las vamos a soltar.

Así que wokes desnortados, volvió el Rey a poner orden en la música y aponer en su sitio a los apóstoles de lo feo, en el ostracismo de dónde nunca debieron salir. Larga vida pues a la belleza, y que sigan siendo Michael y su arte sempiterno por el bien de todas y todos.

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